El Camino de Santiago – desde Tui

Fue casi por casualidad que el Camino de Santiago se puso delante mío. Iba viajando por Portugal, mi primera aventura solo, cuando una llamada de teléfono muy poco habitual me mostro que también había una versión del camino que se hacía desde allí. La primera sensación fue de sorpresa, me parece increíble, llevaba al menos 2 años con esa idea rondando en la cabeza. Lo que no quería era hacerlo como un reto, una prueba más para comprobar si podía o no hacerlo. Esta vez la pregunta era otra. ¿Quiero hacerlo?.

El camino Portugués

Así que me fui para Vigo y tras mandar la mochila con más de 20 kilos directamente a Santiago por bus conecte con que era el momento. Decidí que quería DISFRUTAR del camino de Santiago y que llegar era lo menos importante.

Lo empecé solo, y ya con los pocos fotogramas que se ven en el video se puede apreciar que me cruce con gente increíble, fue mágico, me pasaron cosas que costaría explicarlo en palabras porque tienen más que ver con el corazón que con la razón.

El camino de Santiago desde Portugal

Para no variar me paso de todo. Elegir cenar solo en Caldas de Reis y viví uno de los momentos más intensos de mi vida. Era yo en el albergue de peregrinos, cenando una lata de albóndigas que me había costado 1€ y me sentía tan conectado al lugar y a mí mismo que literalmente sentía una profunda paz como poquísimas veces en mi vida. Me venía una palabra a la cabeza. MILLONARIO, ahora mismo me siento MILLONARIO.

Los obstáculos que se presentan en el Camino de Santiago

EL quinto día el camino a Padrón se convirtió en una tortura. El doctor luego lo llamo fascitis plantal y fue un mes de rehabilitación con el genio de Juan. Para mí en el momento era como alguien clavándome un punzón en la planta del pie a cada paso que daba. Fueron los últimos 7 kilómetros, me separe de mi grupo porque me era imposible seguirles el ritmo. Desde allí quedábamos tan solo, el camino y yo. Obviamente pensé en dejarlo ahí puesto que no sentía que me tenía que demostrar nada. Lo cierto es que dentro mío algo me decía que siga… y así lo hice escuchando en el móvil una lista de música que podrían levantar a cualquiera de una cama.

Tras visitar al doctor en Padrón este me dijo que si realmente quería terminar, al faltarme tan solo 20 kilómetros, que podía hacerlo y me dio unas pastillas que no recuerdo bien el nombre y me dijo que era más fuertes que el Ibuprofeno.

Algo cambio en el camino, algo que me está costando reproducirlo en mi día a día pero que se que tarde o temprano lo voy a conseguir. Una de las cosas que el camino me enseño es que para llegar a un sitio existen muchas direcciones, atajos, desvíos, caminos más largos, cuestas. Pero el camino no consiste en llegar, simplemente hay que dirigirse a la próxima flecha, porque el camino se muestra así… flecha a flecha…

Yo soy Lucas (Y cada vez me creo más lo de ser escritor… poco a poco… flecha a flecha…) jajajjaja xD