Secretos para combatir la ansiedad

Esta es la continuación del artículo que escribí sobre cómo controlar la ansiedad que posiblemente te pueda llegar a interesar como primera toma de contacto. En él quedo un punto muy claro. La idea de controlar o combatir la ansiedad genera rechazo y resistencia. Así que es muy importante evitar el choque directo contra la ansiedad, ya que lejos de disolverse, se le otorga más energía.

El primer paso necesario es ACERTARLA, entender que es un estado de mucha activación y lo único que pretende es evidenciar diferencias entre lo que nos gustaría que suceda, con lo que percibimos que está pasando. Existe una técnica en Coaching que se llama Normalización. Ella nos dice trabajar una determinada situación, en este caso la ansiedad, para entenderla como algo normal. Incorporarla a nuestro diccionario y entender que es algo muy extendido me hace sentir que no soy un marciano, un ser de otro planeta. Así de simple, esto provoca que disminuyamos la carga emocional ante esta situación y podamos abordarla desde otro enfoque. Uno mucho más constructivo.

Pasar de combatir la ansiedad a aceptarla

Aprender a combatir la ansiedad

Aprender a combatir la ansiedad

Recuerdo esos años malos que pase. Hablar de este tema o simplemente mencionar la palabra ataques de ansiedad me daba vergüenza. Señores, vivimos en una sociedad donde este tipo de cuadros son cada vez más normales. Son el resultado de nuestro estilo de vida occidental.

Podría terminar rápidamente esta entrada hablándote de los amortiguadores positivos y negativos para combatir la ansiedad y muchos se quedarían contentos. Pero no es lo que busco. Si te explico simplemente eso te estaría dando una aspirina. Te quita el dolor, pero el proceso sigue por dentro. Encontrar una solución más perdurable en el tiempo implica que comiences a hacer cosas que no estás haciendo al día de la fecha. Y es por eso que comenzar a aceptarlo y a tomarlo como algo normal es el primer ladrillo para construir algo con base solidas.

Aprender a gestionar la ansiedad

Ahora si después de sentar las bases solidas para aprender a gestionar la ansiedad en tu vida te puedo dar herramientas. Encontrar cual es la que mejor se adapta a ti va a ser el resultado de que vayas probando con cual te sientas más cómodo.

Al entender a la ansiedad como un proceso de mucha activación interna la ecuación se vuelve más simple. Eso también es energía. Y la energía no se puede destruir, se puede transformar. Es por eso que por mucho que te empeñes en repetirte mentalmente que quieres que se vaya muchas veces no pasa. Porque es energía y en lugar de “desear” que se vaya, has de ocuparte en “transformarla”.

Una de las recetas que mejor me han venido a mi es tan simple como hacer ejercicio. Es importante que entiendas la base del funcionamiento del proceso porque es posible que en el momento no tengas ganas de hacerlo. Es ahí donde has de tomar tú el control. Decidir transformar esa energía es un acto de valientes. Así que ponte las zapatillas y sal a correr, a caminar o lo que se te ocurra que implique utilizar, transformar esa energía en movimiento. Flexiones de brazo, abdominales, hacer deporte, todo vale para cambiar de estado.

Más herramientas para gestionar la ansiedad

Entre los amortiguadores positivos tenemos muchísimos otros como la lectura, practicar un hobbie que te guste, ir de compras (sin abusar de ello), quedar con algún amigo para tomar algo. En fin hacer todas aquellas cosas que te gustan. El secreto pasa por entender que en ese preciso momento probablemente no tengas ganas de hacerlo. Así que has de valerte de tu fuerza de voluntad. Recuerda que el objetivo es “transformar” esa energía.

Los amortiguadores negativos son todas aquellas cosas que lejos de enfrentar la situación nos hacen evadirnos. Llámese Alcohol, drogas y muchísimos más cosas que nos dan una sensación de calma pasajera pero que no trabajan el problema desde la raíz.

Espero que esta entrada te haya servido. Se de lo que hablo porque lo he vivido durante un buen periodo de mi vida así que por eso elegí el camino de ser facilitador. Porque sé cómo se pasa desde dentro y muchas veces se necesita un apoyo desde afuera. Aquí estoy, caminemos juntos.

Yo Soy Lucas