(Advance Open Water & Fun Dives – Koh Tao – Tailandia)

Enfrentar los miedos

El miedo ya había sido enfrentado. El pánico era ya un simple recuerdo cada vez más lejano en el tiempo. Pero cuando en el fondo sentís que tenes una espina clavada, ¿Que es lo que debes hacer?. Cumplir un sueño en este caso no era suficiente. El reto ahora mismo era otro. ¿Podría sumergirme en las profundidades de ese miedo? Podía ver al lobo frente a frente y tener una conversación privada con él. Ya no había nada que demostrar a nadie, ni siquiera a mí. Solo una persona deseosa de encontrar una mejor versión de si mismo debajo del agua. Una recompensa al valor.

Y eso fue lo que hice, matricularme al curso de buceo avanzado porque necesitaba cortar el miedo por lo sano. Aprovechar el tirón de euforia para quitarme una sensación que llevaba en el cuerpo. Un miedo que podía sentir todavía recorren por mis venas desde aquella primera inmersión. Así que de la mano de un gran equipo. Para aquel entonces ya mi familia. Me dispuse literalmente a bajar a lo más profundo de esa sensación.

Como enfrentar el miedo a bucear

Casi como una película de suspenso aquella inmersión en South West fue una explosión de emociones. Nunca voy a olvidar aquella secuencia de imágenes. 28 metros de profundidad, pidiéndole a Fernando bajar aún más y su negativa a hacerlo por no contar con el oxigeno suficiente para hacerlo en condiciones de seguridad. Y al subir. Una sensación que nunca me voy a olvidar, una ingravidez desconocida hasta ese día. Una sensación de que algo faltaba, algo se había quedado allí abajo sepultado. El miedo había desaparecido.

Mi cuerpo cada vez más relajado no podía creerlo. Una lagrimas todavía debajo del agua comenzaban a confundirse con las gotas de mar que entraban poco a poco por mi mascara. El fervor y el ruido de una batalla daba paso a un silencio nunca antes contemplado. Lo había conseguido, lo había logrado. Me sentía una nueva persona.

Enfrentar miedos

No existía mejor momento para aquello. Era el botín de guerra, el momento perfecto para grabar aquella toma que hacia tanto rondaba por mi cabeza. Y así lo hice… “Puedo escribir y no disimular” la primera parte de lo que termino siento el video de la canción de “Fito y los Fitipaldis, Antes de que cuente diez”. El regalo perfecto para volver a bajar nuevamente a las profundidades de Chumpon. Esta vez ya a 34,4 metros de profundidad simplemente para verificar que no todo aquello no había sigo un sueño. Que todo lo que había vivido era una dulce realidad. Y así fue, un baile que escondía un grito de victoria. VAMOS CARAJO!!! Una conquista difícil de olvidar que dejo una marca indeleble en mi alma. El triunfo del hombre sobre el miedo. El triunfo del pequeño David, sobre el gran Goliat… Y desde aquel día, nada volvió a ser igual…

Yo Soy Lucas (Y cada vez me gusta más como escribo!!! jajajjaja)